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La guía

3 min de lectura

La variabilidad de la frecuencia cardiaca, en palabras simples

Tu corazón no late como un metrónomo, y los pequeños cambios de tiempo entre un latido y otro reflejan cómo equilibra tu cuerpo la actividad y el descanso.

Una mujer descansa en una banca del parque con los ojos cerrados y una mano en el pecho

El tiempo entre latidos

Si tu frecuencia cardiaca es de 60 latidos por minuto, podrías imaginar exactamente un latido por segundo. En realidad, el intervalo entre latidos cambia todo el tiempo. Uno puede durar un poco más de un segundo, y el siguiente un poco menos. La variabilidad de la frecuencia cardiaca, o VFC, describe cuánto cambian esos intervalos. Por lo general se expresa en milisegundos.

Cierta variación es normal y esperada. Muestra que tu corazón se ajusta, momento a momento, a lo que tu cuerpo necesita.

El acelerador y el freno

El ritmo de tu corazón depende en parte de tu sistema nervioso autónomo, la parte del sistema nervioso que trabaja sin que tengas que pensar en ella. Tiene dos ramas principales:

  • La rama simpática funciona como un acelerador. Te prepara para la acción y sube tu frecuencia cardiaca durante el ejercicio, la emoción o el estrés.
  • La rama parasimpática funciona como un freno. Sobre todo a través del nervio vago, hace más lento el corazón y favorece el descanso, la digestión y la recuperación.

Cuando estás en calma y descansado, el freno tiene más peso, y el tiempo entre latidos tiende a variar más. Cuando estás estresado, cansado, enfermo o haciendo un gran esfuerzo, manda el acelerador, y el ritmo tiende a volverse más parejo.

Lo puedes ver en tu respiración

Uno de los ejemplos más claros de la VFC es tu respiración. Cuando inhalas, tu frecuencia cardiaca sube un poco. Cuando exhalas, baja un poco. Este patrón normal se llama arritmia sinusal respiratoria, y suele notarse más con una respiración lenta y relajada.

Tu VFC es solo tuya

La VFC cambia mucho de una persona a otra. La edad, la condición física, la genética, el sueño, los medicamentos y hasta la hora del día influyen, y la VFC tiende a bajar con los años. Por eso comparar tu número con el de un amigo, o con una tabla de internet, dice muy poco. La comparación útil es contigo: tus propias lecturas, hechas en condiciones parecidas, a lo largo de semanas.

Una lectura corta también es solo una foto del momento. La VFC puede cambiar de un minuto a otro, así que un solo resultado habla de ese momento. Varias lecturas a una hora parecida del día te dan una mejor idea de tu rango habitual.

Hábitos de todos los días relacionados con la VFC

No hay un truco que haga subir la VFC de la noche a la mañana, pero los hábitos de todos los días se van sumando. Estos suelen relacionarse con un equilibrio más tranquilo entre el acelerador y el freno:

  • Sueño regular. Acostarte y levantarte a horas parecidas le da a tu cuerpo un tiempo constante para recuperarse.
  • Movimiento. La actividad física regular, a un nivel que te acomode, se relaciona con una VFC en reposo más alta con el tiempo.
  • Respiración lenta. Unos minutos de respiración lenta, con una exhalación más larga que la inhalación, pueden llevar a tu cuerpo hacia el descanso.
  • Menos alcohol. El alcohol, sobre todo en la noche, tiende a bajar la VFC mientras duermes.
  • Tiempo para recuperarte. El ejercicio intenso, el estrés y las enfermedades pueden bajar la VFC por un tiempo. Descansar es parte del proceso.

La VFC en Doc24hrs

Un escaneo de Doc24hrs puede incluir una estimación de la VFC, junto con la frecuencia cardiaca y la respiratoria. Como todos los resultados, es una estimación de bienestar, no un diagnóstico, y es más útil como tendencia a lo largo del tiempo. La VFC no sirve como prueba de ningún problema del corazón. Si notas el corazón acelerado o irregular, mareo o falta de aire, habla con un profesional de la salud. Si tienes dolor en el pecho o te sientes muy mal, llama al 911.

Esta guía es información general de bienestar. No es consejo médico, y los resultados de Doc24hrs son estimaciones de bienestar, no un diagnóstico. Habla con un profesional de la salud sobre tu salud. En una emergencia, llama al 911.

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